¡Misterio, misterio, misterio!

Joaquín Rodríguez "Cagancho"

Ese es el toreo de Joaquín Rodríguez «Cagancho», el torero más miedoso de la creación y el más valiente que registra la historia. Medias tintas, no. O huye de su sombra como un colegial asustadizo o clava los pies en la arena y con homnipotente [sic] majestad, con desprecio de la vida, esculpe los lances más maravillosos, los muletazos más artísticos, graciosos y perfectos que se vieron en los ruedos.

«Cagancho» es un artista misterioso, un hombre enigma, un caso de autosugestión. Cuando dice «a torear bien» los demás toreros que con él actúan, se ven convertidos en un guiñapo, porque el gitanazo adquiere proporciones tan gigantescas, tan extraordinarias, que obscurece al mismo sol, así como cuando está mal, hace bueno al peor de los becerristas. ¿Por qué? ¡Misterio, misterio, misterio!


“El Clarín”. Almanaque 1929.